daftgirl:

I’m home finallybut I have work in like an hour.;-:

daftgirl:

I’m home finally
but I have work in like an hour.
;-:

(via contantoheroe)

“No es como empieza, sino como acaba” es la frase estrella de mi año y de mi vida y el año empezó mal pero termina sonriendo, como él siempre pedía, como él siempre quiso.

El año empezó torcido, muy torcido pero siempre hubo quien me ayudó a enderezarlo, la chica de la habitación de al lado de la de al lado, la que llegó por amor al arte y se queda por… no se muy bien el porqué pero jodo, que no se vaya. Y poco a poco fue llegando lo bueno, llegó Oviedo y fue bonito, fue el primer día y a mí me emociona saber que estuve ahí y de ahí en adelante todo rodado. Bonito fue el verano, verano escalerista, de compartir pegarte en el sofá, comer de chino en el césped  ¡Ay que guarrillas! Elda, familia adoptiva que no cambio por nada,  Quintanar, la puebla, todas o ninguna, los chatos, perfe, biutiful, la hierba SOBRE el asfalto; todo lo que ser despojos implica. El remate llega en forma de nuevo inquilino, el de “tienes que ser egoísta” pero que no sabe serlo, el que da sin ser consciente y sin esperar a cambio, mi chofer particular…
Y entre medias los que ya estaban, que ahora siguen, que no se han ido o tal vez si, Málaga cada día más cerca  y lo que antes estaba al lado cada día más lejos. El de la sonrisa deslumbrante que sigue estando a pesar de todo. Las nuevas incorporaciones que siempre hacen sonreír. Mi boticaria favorita, que hace que todas las mañanas sean más llevaderas y que me anima a seguir siempre que creo que no puedo.
Y el remate final llega en forma de cena, de primera cena. De volver a empezar, porque el día de volver a empezar tenía que llegar y ha llegado con quien tenía que llegar, eso está claro 

“No es como empieza, sino como acaba” es la frase estrella de mi año y de mi vida y el año empezó mal pero termina sonriendo, como él siempre pedía, como él siempre quiso.

El año empezó torcido, muy torcido pero siempre hubo quien me ayudó a enderezarlo, la chica de la habitación de al lado de la de al lado, la que llegó por amor al arte y se queda por… no se muy bien el porqué pero jodo, que no se vaya. Y poco a poco fue llegando lo bueno, llegó Oviedo y fue bonito, fue el primer día y a mí me emociona saber que estuve ahí y de ahí en adelante todo rodado. Bonito fue el verano, verano escalerista, de compartir pegarte en el sofá, comer de chino en el césped  ¡Ay que guarrillas! Elda, familia adoptiva que no cambio por nada,  Quintanar, la puebla, todas o ninguna, los chatos, perfe, biutiful, la hierba SOBRE el asfalto; todo lo que ser despojos implica. El remate llega en forma de nuevo inquilino, el de “tienes que ser egoísta” pero que no sabe serlo, el que da sin ser consciente y sin esperar a cambio, mi chofer particular…

Y entre medias los que ya estaban, que ahora siguen, que no se han ido o tal vez si, Málaga cada día más cerca  y lo que antes estaba al lado cada día más lejos. El de la sonrisa deslumbrante que sigue estando a pesar de todo. Las nuevas incorporaciones que siempre hacen sonreír. Mi boticaria favorita, que hace que todas las mañanas sean más llevaderas y que me anima a seguir siempre que creo que no puedo.

Y el remate final llega en forma de cena, de primera cena. De volver a empezar, porque el día de volver a empezar tenía que llegar y ha llegado con quien tenía que llegar, eso está claro 

Vivimos rodeados de miedo, a lo diferente, a lo ajeno; miedo al que sin nada viene de lejos; miedo al amor entre dos almas de un mismo sexo; miedo a estar solo, miedo a ser viejos y, entre tanto y tanto miedo, vivimos porque respiramos pero nuestro corazón esta muerto

He aprendido de la vida y de la muerte. He aprendido que la muerte, a veces, da vida y que siempre, siempre te la quita. Cuando alguien muere el mundo en el que vivimos se paraliza. De pronto suena el teléfono y no hace falta más que un “Ya”, tras él ya sabes todo lo que viene, al menos las siguientes 24 horas; más adelante Dios dirá que pasará. Papeleos, tanatorio, gente, gente de todos lados, gente que hace años que ni ves, todos quieren estar en el último adiós, se suceden las visitas, los abrazos, los “te acompaño en el sentimiento”, llegan los recuerdos, las alabanzas, los “reproches”, los “y si…¿?”. Todo se sucede a un ritmo vertiginoso y el cansancio empieza a acumularse. Se agradecen las visitas pero es agotador, hasta límites insospechados. Cuando te das cuenta el primer día ha terminado y vuelves a casa. No tienes tiempo para pensar en nada, solo te metes a dormir y pones el despertador. Pesadillas, como siempre y de nuevo en pie. Hora de decir adiós, por última vez. Te das cuenta de hasta que punto la muerte es un negocio. Termina, dices adiós a todos y de nuevo en el coche miras por la ventana sin ver, sin observar. Entonces empiezas a pensar en que todo ha terminado y que ahora todo el mundo, tu mundo, que por unas horas se había paralizado vuelve a su ritmo frenético, a las mil cosas por hacer, las clases y el examen del sábado. Todo ello no se para ante la muerte de nadie.

Gracias por los días que vendrán

Estoy empezando a creer que lo que antes tenia era solo una ilusión de lo que quería y que ni de lejos llegaba a tocarlo, a sentirlo. Tal vez por miedo a que nunca mas hubiera estabilidad me aferraba a cualquier clavo aunque estuviera ardiendo y dejaba que se me exprimiese sin poner pegas. Ahora, por fin, creo que he encontrado el camino y el miedo va dejando paso a la ilusión.
Llegan momentos de cambios y también agobios pero se que merecerá la pena todo esfuerzo y la recompensa vendrá en forma de sonrisas y felicidad.

7 de octubre. Despedida. Días esperando. Brodel. Nosotras tenemos que ir. Las 3 juntas, sino nada.  Los vecinos nos odian. Suena una y otra vez el mismo disco. Todas com vestido. ¡Ay que guarrillas! Llegamos a canal. No sabemos ser modernas. Niñas, muchas niñas. ¿Por qué se pintan un 48? La pequeña. Regalos, de los que miras y te emocionan. Nervios. Nudo estomacal. Esto si no pasa no mola. (Re)encuentros. Entramos. Tengo vértigo. Unos abajo. Otros a la derecha. Otros aun no llegan. Todos. Empiezan. Lloramos como pavas. “¿Por qué van tan guapos?” Sentadas. “Yo quiero bailar”. Bajan. Mi vértigo y yo arriba. El concierto es de las 3. Norte y sur. “Amo esta canción, vamos abajo”. Cuarteto de cuerdas. Momento acústico. Tu pelo y tu lunar. Muero. Historias del arte. Su canción. Mi  canción. Vuelven las lágrimas. Sentado en tu arena. Acústico. “Una explosión de sentimientos encerrados”. Literal. Ruben Pozo. Falta espacio amor. Por fin juntos. Temas nuevos. O no tan nuevos. “¿Dónde vas? Solo quiero que me abraces”. Abrazos. Llegan. “os echaba de menos”. Beris. Piano. No le escucháis hablar. Vosotras os lo perdéis. Su yo particular. “ser solamente yo, hoy me quiero equivocar”. Dama sin precio no dejará de sorprenderme. La hierba SOBRE el asfalto, porque Bilbao estaba presente todo el rato.  El bis nos sobra. No os vayáis del escenario. “Enseña a tus hijos” fundación Fillia. CSN. De nuevo sentado en tu arena. De nuevo “una auténtica explosión de sentimientos encerrados”. Born to be wild. Chema. ¡Ay Chema! Tribunal. Apoteosis. Agradecimientos. Uno a uno. Montserrat. Final. Salimos. Esperamos. Las niñas gritan. Yo solo abrazo. Quiero llorar. Lucía y Bruno. Ellos y los artistas. Se me cae la baba. El último. Los últimos serán los primeros. Igual ya lo es. Volvemos a casa. “Hacía mucho que no salía con esta sensación después de un concierto”.

Y esto es lo que puedo decir de dos horas de un conciertazo de 84. Si esperabais una crónica de la rolling vais listos, esto es mucho mejor 

Gracias a los 6 del escenario. Mauro el teclista que ni conocemos pero que siempre terminamos mencionando con un “es que suena que flipas”. Chemita, el bajista del sombrero, no eres de los 1900 eres un 84 más. Alex, el de la eterna sonrisa, el chiquitin, tienes 15 años y te queremos hasta con alpargatas. Que no se apague la magia que tienes en el escenario con esta tropa, por lo que más quieras. Y a 84 no tengo más que decirles. Si sigo ahí después de tanto tiempo por algo será. Quereros es poco y que me llaman friki todos los que quieran que para mi 84 me ha dado vida.

Y a quien no es 84, a los de abajo, porque menudo club de fans que tengo, y a las de arriba, las de mi vera, las de uña y carne, y las de un poco más lejos, por lo que, presiento, que vendrá

Hasta aquí. Sin más, me despido asumiendo que en pocas horas suena el despertador y que, aunque vaya cansada a clase, iré feliz.

7 de octubre. Despedida. Días esperando. Brodel. Nosotras tenemos que ir. Las 3 juntas, sino nada. Los vecinos nos odian. Suena una y otra vez el mismo disco. Todas com vestido. ¡Ay que guarrillas! Llegamos a canal. No sabemos ser modernas. Niñas, muchas niñas. ¿Por qué se pintan un 48? La pequeña. Regalos, de los que miras y te emocionan. Nervios. Nudo estomacal. Esto si no pasa no mola. (Re)encuentros. Entramos. Tengo vértigo. Unos abajo. Otros a la derecha. Otros aun no llegan. Todos. Empiezan. Lloramos como pavas. “¿Por qué van tan guapos?” Sentadas. “Yo quiero bailar”. Bajan. Mi vértigo y yo arriba. El concierto es de las 3. Norte y sur. “Amo esta canción, vamos abajo”. Cuarteto de cuerdas. Momento acústico. Tu pelo y tu lunar. Muero. Historias del arte. Su canción. Mi canción. Vuelven las lágrimas. Sentado en tu arena. Acústico. “Una explosión de sentimientos encerrados”. Literal. Ruben Pozo. Falta espacio amor. Por fin juntos. Temas nuevos. O no tan nuevos. “¿Dónde vas? Solo quiero que me abraces”. Abrazos. Llegan. “os echaba de menos”. Beris. Piano. No le escucháis hablar. Vosotras os lo perdéis. Su yo particular. “ser solamente yo, hoy me quiero equivocar”. Dama sin precio no dejará de sorprenderme. La hierba SOBRE el asfalto, porque Bilbao estaba presente todo el rato. El bis nos sobra. No os vayáis del escenario. “Enseña a tus hijos” fundación Fillia. CSN. De nuevo sentado en tu arena. De nuevo “una auténtica explosión de sentimientos encerrados”. Born to be wild. Chema. ¡Ay Chema! Tribunal. Apoteosis. Agradecimientos. Uno a uno. Montserrat. Final. Salimos. Esperamos. Las niñas gritan. Yo solo abrazo. Quiero llorar. Lucía y Bruno. Ellos y los artistas. Se me cae la baba. El último. Los últimos serán los primeros. Igual ya lo es. Volvemos a casa. “Hacía mucho que no salía con esta sensación después de un concierto”.

Y esto es lo que puedo decir de dos horas de un conciertazo de 84. Si esperabais una crónica de la rolling vais listos, esto es mucho mejor

Gracias a los 6 del escenario. Mauro el teclista que ni conocemos pero que siempre terminamos mencionando con un “es que suena que flipas”. Chemita, el bajista del sombrero, no eres de los 1900 eres un 84 más. Alex, el de la eterna sonrisa, el chiquitin, tienes 15 años y te queremos hasta con alpargatas. Que no se apague la magia que tienes en el escenario con esta tropa, por lo que más quieras. Y a 84 no tengo más que decirles. Si sigo ahí después de tanto tiempo por algo será. Quereros es poco y que me llaman friki todos los que quieran que para mi 84 me ha dado vida.

Y a quien no es 84, a los de abajo, porque menudo club de fans que tengo, y a las de arriba, las de mi vera, las de uña y carne, y las de un poco más lejos, por lo que, presiento, que vendrá

Hasta aquí. Sin más, me despido asumiendo que en pocas horas suena el despertador y que, aunque vaya cansada a clase, iré feliz.

Empezar los 25 con abrazos, abrazos de los de cerrar los ojos y no querer soltar, abrazos de los de estrujar hasta que duela, porque si duele mola más; en definitiva abrazos para no olvidar.

En familia, la de sangre y la que no, porque en el fondo familia no es únicamente aquella con la que compartes DNA.

Y, sobre todo, amigos; amigos de los buenos, de esos que te hacen llorar y reír, de los que te preocupan y que se preocupan, de los de verdad, de esos por los que harías cualquier cosa; esos que logran sorprenderte aun sabiendo la sorpresa, de esos que llegan desde lejos, de quien pese a todo vuelve, de esos que siempre aparecen con su sonrisa deslumbrante, de esos que estando a kilómetros sientes tan cerca, de esos… de esos que ojalá todos pudieseis tener.

Las palabras no son mi fuerte, por algo soy de ciencias, y expresar todo lo que siento no me sale pero puedo asegurar que decir GRACIAS es muy poco y refleja poco de lo que puedo sentir hacia cada una de las personas implicadas. 

“Saber que sin vosotros duele más”

Trato de entender que dejaste en mi pero no soy capaz. No puedo considerar que esto sea una cicatriz que duele cuando vuelve el frío o al volver a golpear sobre ella, porque, al fin y al cabo, nunca hubo herida que sangrase.
Cada noche antes de dormir te miro y la miro y pienso “mañana será mejor, lo voy a conseguir” y luego llega la mañana y la realidad es la que es y nada tiene que ver con el deseo nocturno.
Pero no desespero, más pronto que tarde cambiaré la realidad y de nuevo las lágrimas serán de felicidad. S

Me ha herido recatándose en las sombras,
sellando con un beso su traición.
Los brazos me echó al cuello, y por la espalda
partióme a sangre fría el corazón.
Y ella prosigue alegre su camino,
feliz, risueña, impávida, ¿y por qué?
Porque no brota sangre de la herida…
¡Porque el muerto esta en pie!.

Becquer

Decir tu nombre

agranda la herida

con silencios de odio.

Repetir tu nombre

en el estanque de mis ilusiones

deshilacha la colcha que nos cobijó.

No quiero seguir buscando

a la persona que fuiste,

ni seguir escuchando

promesas incumplidas.

No soporto

sentirme solo contigo.

                                                         Ignacio Martín Lerma - Decir tu nombre