Historias de arte

Solo hay una manera de no encontrar remedio y es pelearse con la realidad. Solo quien acepta la derrota o el tropiezo, el bloqueo o el portazo, solo aquel, puede reconquistar la belleza, viajar a otra parte, cambiar de pantalla. Quien se resiste a aceptar lo sucedido, quien se pelea consigo mismo por lo que pasó y se hunde en el reproche, propio o ajeno, no consigue salir de las praderas inacabables de la lamentación. Solo aquel que da por buena la derrota o el tropiezo deja tras de si el muro que lo castiga y es capaz de emigrar hacia otro estado del corazón. Supongo que tu mismo has lamentado mil veces mil situaciones, mil cosas. Cosas como no encontrar la pareja idónea y te has pegado contigo (o con tu pasado, con los hombres, con el mundo,…) por ello. Cosas como no ser capaz de dejar aquel apego estúpido a aquello que te hace daño. Seguro que has lamentado cosas como tu tendencia a maltratarte y te has identificado con ello como si fuera una hebra infinita de tu ADN. Y estoy seguro que de ese modo no hallaste solución. Estoy seguro de que en algún momento de tu vida has querido huir y has lamentado tu situación: no hallar fuerza en tus piernas, no hallar una cerradura para abrir la puerta. Y te puedo decir ahora (tras caerme de boca mil veces con el mismo problema) que siempre estuviste, al igual que yo estuve, tratando de abrir la puerta con la llave equivocada. Desear no es suficiente. También hay que tener arte para olvidar y para cambiar de destino la mirada. ¿En qué piensas ahora? ¿En qué te centras? ¿En encontrar pareja o en lo mal que te sientes por no encontrar pareja? ¿Acaso te perdonas no ser capaz de hallar la ruta de salida a este bloqueo o te das permiso para sentirte mal el tiempo que haga falta? ¿En qué piensas ahora? Dimelo. ¿Tratas de que te pidan perdón o lo das tu? Sé que es la tarea más difícil de la tierra, que ser capaz de cambiarte los ojos o la meta es uno de los trabajos de Hércules, pero te lo debes porque mientras vistas las camisas del reproche, todo lo que esperes de fuera se convertirá en un hombre vacío, en una mujer en una estación. Esperar que la vida te trate mejor sin cambiar no sirve de nada. Para que pasen cosas nuevas hay que hacer cosas nuevas. Tienes que creerlo. No hay un ser humano que no cambie genuinamente, profundamente, y no le pasen cosas diferentes. Ahora, la tarea es aprender a cambiar y tal vez necesitas ayuda. Si lo necesitas estoy aquí, entre estas hojas, preguntándome, por qué coño tardas tantísimo en llamarme

Vas en un tren, y parece que las cosas pasan rápido por la ventanilla, pero no, el que vas rápido eres tú.Y parece que hemos cambiado. Y vaya si hemos cambiado. Que diría aquel. Te miras, miras atrás, y ves que las cosas cambian. Que la vida sigue. Y que, o estás dentro o estás fuera. Que o tiras para adelante, o te atropella ese tren que no para. De repente, todo esos sueños que creías que nunca se irián de tu cabeza, se van. Que nacen otros. Nacerán de nuevo. Se irán. Y volverán a nacer otros. Y así sucesivamente. Miras atrás, y ya, por fin, acabas por dar por bueno todo lo que hiciste, acabas aprobándolo, aunque sea con un cinco raspón. Qué más da. No hay que darle más vueltas a nada. Hay que seguir. Pero miramos atrás. Y no es malo. Porque mirar para atrás es ver cuánto hemos cambiado. Como el orgullo, ese que de niño no existía, se va convirtiendo en dignidad. Como tu carácter se acentúa, tu temperamento se moldea y tu personalidad se forja. Como vas perdiendo y ganando cosas nuevas. Distintas. Que cada día conoces a más gente, pero de una manera inversamente proporcional al tamaño de la circunferencia de ese círculo que rodeaba tu vida. Tu círculo más íntimo se va estrechando. Va mejorando, se vuelve más exquisito. Los flecos que colgaban, los vas recortando, o mejor dicho se van cayendo por sí mismos, van desapareciendo. Te vas dando cuenta que el barrio en el que naciste quedó lejos. Que en la playa van quedando cada vez menos amigos. Que esos veranos de dos meses quedaron atrás. Y que, encima, los fines de semana ahora parecen más cortos. Te das cuenta de lo delgado que estabas y de la cara de pardillo que gastabas. Que el botellón ya no te motiva tanto, pero compartir un Rueda y una cena con alguien en concreto puede colmar tus expectativas. Que una fotografía ahora dice mucho más que antes y que ese amor de tu vida, con el que con un abrazo el tiempo se paraba, quedó allá donde quedan guardados los mejores momentos. Pero ya está. Que algunos de esos amigos que te dijeron nunca faltar, faltaron, y que tú, para que mentir, también faltaste alguna vez. Te das cuenta, al fin, de cuánta suerte has tenido y de cuánto has crecido como persona. Te das cuenta que no amas como amabas, que no quieres como querías, que ahora QUIERES, que ahora AMAS. Ni mejor ni peor, distinto. Que quien entra en tu vida ahora ya no lo hace para un rato. Si entra, es para quedarse a tomar más de un café. Que relativizas lo que nunca jamás creíste que relativizarías. Que algunos grises se vuelven blancos o negros. Que algunos blancos y negros se vuelven grises. Y otros, hasta de colores. Aprendes que no todo está en tus manos y que, a veces, es mejor una retirada heroica que una batalla sin nada por conquistar. En definitiva, te das cuenta de que hemos cambiado, que todos hemos cambiado y que, por nada del mundo cambiarías nada de lo que hiciste hasta el momento. Porque hoy miras atrás, ves que todo cambió, y que hoy eres un mosaico compuesto de vivencias, locuras, desengaños, alegrías, risas y llantos. Porque la vida tiene dos opciones; o sí o no. Y nada increíble nace de un “no” y todos aquellos “síes” que salieron de tu boca lo hicieron porque en ese momento tuviste el valor de hacer lo que la mayoría te dijo que no hicieras. Porque pensándolo bien, todos aquellos síes nos dieron los mejores recuerdos que hoy podemos tener. Da igual lo que fuera, con quien saliste, que borrachera cogiste o que tipo de locura viviste. Y es que si hoy estamos aquí, y somos lo que somos, no lo somos por aquello a lo que dijimos no, es por aquello a lo que dijimos que si. Y esos síes, que hubo y habrán, me hacen saber que sí, que hemos cambiado, pero que seguimos siendo los mismos locos de siempre.

Vas en un tren, y parece que las cosas pasan rápido por la ventanilla, pero no, el que vas rápido eres tú.Y parece que hemos cambiado. Y vaya si hemos cambiado. Que diría aquel. Te miras, miras atrás, y ves que las cosas cambian. Que la vida sigue. Y que, o estás dentro o estás fuera. Que o tiras para adelante, o te atropella ese tren que no para. De repente, todo esos sueños que creías que nunca se irián de tu cabeza, se van. Que nacen otros. Nacerán de nuevo. Se irán. Y volverán a nacer otros. Y así sucesivamente. Miras atrás, y ya, por fin, acabas por dar por bueno todo lo que hiciste, acabas aprobándolo, aunque sea con un cinco raspón. Qué más da. No hay que darle más vueltas a nada. Hay que seguir. Pero miramos atrás. Y no es malo. Porque mirar para atrás es ver cuánto hemos cambiado. Como el orgullo, ese que de niño no existía, se va convirtiendo en dignidad. Como tu carácter se acentúa, tu temperamento se moldea y tu personalidad se forja. Como vas perdiendo y ganando cosas nuevas. Distintas. Que cada día conoces a más gente, pero de una manera inversamente proporcional al tamaño de la circunferencia de ese círculo que rodeaba tu vida. Tu círculo más íntimo se va estrechando. Va mejorando, se vuelve más exquisito. Los flecos que colgaban, los vas recortando, o mejor dicho se van cayendo por sí mismos, van desapareciendo. Te vas dando cuenta que el barrio en el que naciste quedó lejos. Que en la playa van quedando cada vez menos amigos. Que esos veranos de dos meses quedaron atrás. Y que, encima, los fines de semana ahora parecen más cortos. Te das cuenta de lo delgado que estabas y de la cara de pardillo que gastabas. Que el botellón ya no te motiva tanto, pero compartir un Rueda y una cena con alguien en concreto puede colmar tus expectativas. Que una fotografía ahora dice mucho más que antes y que ese amor de tu vida, con el que con un abrazo el tiempo se paraba, quedó allá donde quedan guardados los mejores momentos. Pero ya está. Que algunos de esos amigos que te dijeron nunca faltar, faltaron, y que tú, para que mentir, también faltaste alguna vez. Te das cuenta, al fin, de cuánta suerte has tenido y de cuánto has crecido como persona. Te das cuenta que no amas como amabas, que no quieres como querías, que ahora QUIERES, que ahora AMAS. Ni mejor ni peor, distinto. Que quien entra en tu vida ahora ya no lo hace para un rato. Si entra, es para quedarse a tomar más de un café. Que relativizas lo que nunca jamás creíste que relativizarías. Que algunos grises se vuelven blancos o negros. Que algunos blancos y negros se vuelven grises. Y otros, hasta de colores. Aprendes que no todo está en tus manos y que, a veces, es mejor una retirada heroica que una batalla sin nada por conquistar. En definitiva, te das cuenta de que hemos cambiado, que todos hemos cambiado y que, por nada del mundo cambiarías nada de lo que hiciste hasta el momento. Porque hoy miras atrás, ves que todo cambió, y que hoy eres un mosaico compuesto de vivencias, locuras, desengaños, alegrías, risas y llantos. Porque la vida tiene dos opciones; o sí o no. Y nada increíble nace de un “no” y todos aquellos “síes” que salieron de tu boca lo hicieron porque en ese momento tuviste el valor de hacer lo que la mayoría te dijo que no hicieras. Porque pensándolo bien, todos aquellos síes nos dieron los mejores recuerdos que hoy podemos tener. Da igual lo que fuera, con quien saliste, que borrachera cogiste o que tipo de locura viviste. Y es que si hoy estamos aquí, y somos lo que somos, no lo somos por aquello a lo que dijimos no, es por aquello a lo que dijimos que si. Y esos síes, que hubo y habrán, me hacen saber que sí, que hemos cambiado, pero que seguimos siendo los mismos locos de siempre.

Hola Montse del 2014. Soy tu YO del 2013. Me quedan muy poquitas horas de vida y he pensado aprovecharlas para contarte todo lo que me ha pasado este 2013, para que te sirvan de lecciones y tu no cometas los mismos errores que yo y te aproveches de los buenos momentos para buscar repetirlos, siempre que sea posible.

Cuando nuestra hermana del 2012 me dijo que le quedaban pocas horas de vida no me preocupé mucho de ella, pensé que tenía todo lo que necesitaba y que ella no me iba a enseñar nada. No cometas tu el mismo error que yo. Escuchare
¿Sabes? Empecé el año rodeada de tanta gente guay, no lo repito este año, pero te aseguro que repetiría esa noche, con todos sus integrantes, una y mil veces. Al fin y al cabo me hizo empezar el año con una sonrisa de oreja a oreja y es que la #nocheviejadelamor no podía fallar y menos si versionaron a FranPe en el templo del Rock. 
Como regalo de reyes tuve gratas sorpresas y también un intento de cerrar mi cuenta de twitter, ya ves que no lo hice, pero a veces descubres, tristemente, que a la gente le gusta más lanzar la mierda en una red social que hablarlo a la cara o, al menos de manera privada. No se si tu usarás más que yo el twitter pero al menos te pido que nunca lo hagas de esa manera, es demasiado triste ser tan cobarde y, yo confío que tu no seas así.
Los meses de este 2013 iban avanzando y yo veía la sonrisa en la cara de aquellos que me rodeaban y sentía que todo iba viento en popa, que nada podía fallar y que todo lo que estaba por llegar iba a ser perfecto; en el fondo me repetía todo el rato que “ya me tocaba” pero querida, asume esto que te voy a decir “no es oro todo lo que reluce” y resulta que una vez más necesitaba escapar de Madrid, pese a todo, y el mejor modo era montar un #marzodelamor siguiendo los pasos de 84 (ves, ellos siguen estando desde hace tanto…)
Y aquí amiga ya aprendí lo que es que algo duela mucho, y tragué, tragué mucho hasta que no pude más y exploté. Exploté y vi quien está, quien estuvo y quien estará. Y aprendí que en el fondo Pinto no está tan lejos. Y aprendí que aunque haya distancia a veces están muy cerca.
Pero con dolor incluido me lancé al reto del año y aprobé y el coche entró a formar parte de mi vida a la primera de cambio. Así que, si yo pude con eso en ese momento tu vas a poder con todo lo que te propongas.
También aprendí, con el paso de los meses, a comerme el orgullo y que hay gente incapaz de comérselo. Pero bueno, hazlo tu también siempre, nunca pierdas algo sin pelear por ello si de verdad te importa. Si pese a la pelea lo pierdes, tal vez tu no le importas lo mismo. No te deprimas, simplemente sigue adelante.
El verano llegó sin pena ni gloria, con algún que otro mazazo, de nuevo a través de palabras. Porque amiga, deja que te diga que las palabras son el peor arma que tiene el hombre, bueno las palabras y el entendimiento que la gente haga de ellas y de tus actos, es una pena que todo lo que tu haces con buen corazón se vea de manera hipócrita, pero bueno. Tu no dejes de poner el corazón en cada cosa que hagas y por la gente que te importa. Que lo valore el que lo quiera valorar.
Pero eh!! Aunque lo parezca todo esto que te vengo contando tiene cosas buenas, y es que en todos ellos siempre estaban las mismas personas a mi lado y eso también te digo que no deberías perderlo. Curratelo  
Cuando empezó el verano no tenia muchos planes pero es que la casa no puede estar sola así que Zamora entró por la puerta grande y para quedarse, que la habitación azul pedía a gritos pósters de friends, grease y alguna que otra lamina con las canciones de Zahara. Pero pese a todo Madrid seguía quemando y encontré en Málaga una gran vía de escape. Bueno, vale, no quería escapar de nada pero alguna excusa tenia que poner para largarme de aquí. Y Málaga no defraudo, vi a la malagueña de mis amores cantar con unos chicos a los que apenas conocía pero que ojo, se hacen querer mucho. Y compartí marujeos con las pequeñas de allí. Y aunque cueste creerlo, sospecho que tu serás tan deportista como yo, me lancé a la aventura de “visitar” un rio y aprendi que puedo/podemos más de lo que pensamos, que patiné por el rio como una campeona. Y me reí, me reí tanto, que no te puedes hacer una idea. Tanto me gustó que quiero repetir una vez más. Pero claramente, sin la compañía no habría tenido gracia, es que menuda tropa éramos. Ojalá tu puedas ir este año y conocerlos. Me darás la razón si lo haces, seguro.
El verano no paró ahi, porque decidimos planear el Sonorama y si, iba a ser mi primer festivalazo pero me quedé con las ganas, pese a que 84 estaba allí, pero eh!! que gracias a planearlo todas juntas surgió algo que no se definirte, una amistad extraña dispersa por toda España. A ese infierno lo tienes que cuidar porque te confieso que el infierno hace que cada día me levante con una sonrisa, bueno una sonrisa y cientos de whatsapp. Pero merecen la pena. Ya lo veras.
En Septiembre cumplí los 26, joder (perdón) los 26. A ti te van a tocar los 27 y te vas a acojonar, que los 30 ya están a la vuelta de la esquina. Pero no te preocupes, siempre tendrás a una tropa que te preparará sorpresas que tu ya te hueles pero que emocionan igual, ya le gustaría al mundo tener las amigas que yo tengo, de verdad, vas a flipar cuando las conozcas.
Y en septiembre llegó una pequeña explosión que me frenó en seco y me devolvió a la realidad. Paré un día y decidí que era hora de enfrentar las cosas. Ya verás a que me refiero con esto pero aprovechalo, a mi me esta sirviendo mucho. Espero que a ti también.
Y de pronto en octubre un “hola” en el momento oportuno, en el lugar indicado cambió demasiadas cosas. Decir que es uno de los momentos más importantes del 2013 desmerece al resto pero es que ha sido demasiado espacial. Y me propuse plantar cara a mucho de lo que me asusta así que me lancé a un cumpleaños inesperado y que mi cuerpo no toleró muy bien pero que mi mente llevó mucho mejor. Un simple día cambió tantas cosas… No lo borres nunca de tu memoria porque ya aprenderás que lo que tecno ha unido nadie lo puede separar.
Y luego llegaron las practicas y encontré mi perfecto complemento. Mi mismo yo con unos años menos y burgalesa de nacimiento. Un pupete que hace que sonría mil veces al día, que el 10 vuelva a mi vida y, no solo académicamente hablando, y que es capaz de tramar sorpresas y yo sin sospecharlo. Apunta que la debes un baile.
Sin más me voy a ir despidiendo, que aun tengo que comprar el cotillón que vas a llevar puesto cuando empiece el año. No te olvides de empezar el año llenando de abrazos a los que mas quieres, que a muchos de ellos los vas a tener muy cerca, pero a los que no tengas regala sorpresas en redes sociales, que esas también se agradecen. A falta de teletransportación. ¿Te imaginas? Irias recorriendo toda la geografía española para dar abrazos a todo el infierno.
Ah!! Y tomate las uvas, y por una vez, que el deseo que pidas sea para ti, se un poco egoísta y olvidate de los demás. Yo he aprendido que ellos no piensan tanto en ti/mi/nosotras 
Y ojito con las redes sociales, que están llenas de idiotas (ya sabes que no me gusta decir tacos en público) que se creen que saben de todo, hasta de lo tuyo. Pero no te preocupes, ellos ya tienen lo suyo. Ya los veras cuando llegues.
FELIZ 2014 a quien haya sido capaz de leer hasta aquí. Un beso y un abrazo a todos los del 2013 que seguirán en el 2014. Un abrazo a todos los que se quedaron el 2013. Asumidlo, nos volveremos a ver.
Y a ti, YO del 2014. Desea, desea fuerte y sin miedo a que se cumpla.  Lucha, lucha mucho más fuerte. Tienes/tenemos varios retos entre manos y yo tengo toda mi confianza puesta en ti. Se que vas a ser capaz de llevarlos a cabo, esos y los que vienen, que sospecho que serán muchos. No te olvides de aquellos capaces de devolverte todo lo que das y quierete/quierenos un poco más. Que lo vales/valemos
Ojo que un año más me toca felicitar a la princesa de la foto y de nuevo vuelven a no salirme las palabras. Y es que seamos realistas, aquí ya no me queda nada por decir que no nos hayamos dicho ya.
Somos compañeras de piso, de la vida y del amor, compañeras de las dudas que tenga tu corazón… vaya eso era Quimi pero nos viene al pelo o no¿? Nos lanzamos a una aventura de convivencia y salió mejor que bien. Compartimos trinchera y alguna que otra guerra y siempre que caemos estamos juntas para levantarnos en la batalla. No te gustan los 21 pero todos sabemos que cumplir 20 (+1) va a molar y mucho. Empezamos a compartir otro año más y los que nos quedan. 
Y si, todos sabemos que tu cumpleaños empieza a las 00:00 pero claro, teniendo en cuenta lo marmotilla que soy yo pues me adelanto una horita (a mi se me tiene que querer así)
FELICES 20 (+1) PRINCESA

Ojo que un año más me toca felicitar a la princesa de la foto y de nuevo vuelven a no salirme las palabras. Y es que seamos realistas, aquí ya no me queda nada por decir que no nos hayamos dicho ya.

Somos compañeras de piso, de la vida y del amor, compañeras de las dudas que tenga tu corazón… vaya eso era Quimi pero nos viene al pelo o no¿? Nos lanzamos a una aventura de convivencia y salió mejor que bien. Compartimos trinchera y alguna que otra guerra y siempre que caemos estamos juntas para levantarnos en la batalla. No te gustan los 21 pero todos sabemos que cumplir 20 (+1) va a molar y mucho. Empezamos a compartir otro año más y los que nos quedan. 

Y si, todos sabemos que tu cumpleaños empieza a las 00:00 pero claro, teniendo en cuenta lo marmotilla que soy yo pues me adelanto una horita (a mi se me tiene que querer así)

FELICES 20 (+1) PRINCESA

Pero sí es cierto que hubo un tiempo en que sencillamente nos dejábamos llevar como si nada malo pudiera pasarnos. O mejor dicho: como si la sola posibilidad de que alguien pudiera aprovecharse de nuestra inocencia no existiera, plenos de amor y entrega, sonriendo a cada persona que encontrábamos a nuestro paso y exponiéndonos delicadamente a su influencia con la inconsciente certeza de que todos tenían algo importante que enseñarnos. 

Y de este modo, el mundo era un mundo nuevo cada día: cálido, insondable y mágico. Y se sucedían los días de sol y viento. Y nos concedíamos contemplar el futuro como si se tratase de un lejano planeta poblado por seres fabulosos: un lugar en el que, quizás, podría hacerse posible cualquier cosa que imagináramos.

Pero para todo hay una primera vez, supongo.

Y bueno: fue entonces cuando alguien nos hizo daño.

"La magia de la casualidad, supongo, o de la ilusión al hacer las cosas"
Bendita casualidad que un día cruzó nuestros caminos. Tenemos pocas fotos juntas para estos dos años que hace que nos conocemos pero lo importante no son las fotos sino los momentos compartidos y de esos tenemos unos cuantos. Ya sea en Málaga o en Madrid, de fiesta en la Cocina o de concierto con Gaula, de paseo por Gran Vía o en un río perdido de Marbella. Porque seamos realistas, esa casualidad, más bien causalidad, no es más que el principio de algo muy grande, una amistad que empezó venciendo las distancias y ahora nos une en una misma ciudad. 
Felices 25 malagueña de mis amores. 

"La magia de la casualidad, supongo, o de la ilusión al hacer las cosas"


Bendita casualidad que un día cruzó nuestros caminos. Tenemos pocas fotos juntas para estos dos años que hace que nos conocemos pero lo importante no son las fotos sino los momentos compartidos y de esos tenemos unos cuantos. Ya sea en Málaga o en Madrid, de fiesta en la Cocina o de concierto con Gaula, de paseo por Gran Vía o en un río perdido de Marbella. Porque seamos realistas, esa casualidad, más bien causalidad, no es más que el principio de algo muy grande, una amistad que empezó venciendo las distancias y ahora nos une en una misma ciudad. 

Felices 25 malagueña de mis amores. 

"No es como empieza, sino como acaba" es la frase estrella de mi año y de mi vida y el año empezó mal pero termina sonriendo, como él siempre pedía, como él siempre quiso.

El año empezó torcido, muy torcido pero siempre hubo quien me ayudó a enderezarlo, la chica de la habitación de al lado de la de al lado, la que llegó por amor al arte y se queda por… no se muy bien el porqué pero jodo, que no se vaya. Y poco a poco fue llegando lo bueno, llegó Oviedo y fue bonito, fue el primer día y a mí me emociona saber que estuve ahí y de ahí en adelante todo rodado. Bonito fue el verano, verano escalerista, de compartir pegarte en el sofá, comer de chino en el césped  ¡Ay que guarrillas! Elda, familia adoptiva que no cambio por nada,  Quintanar, la puebla, todas o ninguna, los chatos, perfe, biutiful, la hierba SOBRE el asfalto; todo lo que ser despojos implica. El remate llega en forma de nuevo inquilino, el de “tienes que ser egoísta” pero que no sabe serlo, el que da sin ser consciente y sin esperar a cambio, mi chofer particular…
Y entre medias los que ya estaban, que ahora siguen, que no se han ido o tal vez si, Málaga cada día más cerca  y lo que antes estaba al lado cada día más lejos. El de la sonrisa deslumbrante que sigue estando a pesar de todo. Las nuevas incorporaciones que siempre hacen sonreír. Mi boticaria favorita, que hace que todas las mañanas sean más llevaderas y que me anima a seguir siempre que creo que no puedo.
Y el remate final llega en forma de cena, de primera cena. De volver a empezar, porque el día de volver a empezar tenía que llegar y ha llegado con quien tenía que llegar, eso está claro 

"No es como empieza, sino como acaba" es la frase estrella de mi año y de mi vida y el año empezó mal pero termina sonriendo, como él siempre pedía, como él siempre quiso.

El año empezó torcido, muy torcido pero siempre hubo quien me ayudó a enderezarlo, la chica de la habitación de al lado de la de al lado, la que llegó por amor al arte y se queda por… no se muy bien el porqué pero jodo, que no se vaya. Y poco a poco fue llegando lo bueno, llegó Oviedo y fue bonito, fue el primer día y a mí me emociona saber que estuve ahí y de ahí en adelante todo rodado. Bonito fue el verano, verano escalerista, de compartir pegarte en el sofá, comer de chino en el césped  ¡Ay que guarrillas! Elda, familia adoptiva que no cambio por nada,  Quintanar, la puebla, todas o ninguna, los chatos, perfe, biutiful, la hierba SOBRE el asfalto; todo lo que ser despojos implica. El remate llega en forma de nuevo inquilino, el de “tienes que ser egoísta” pero que no sabe serlo, el que da sin ser consciente y sin esperar a cambio, mi chofer particular…

Y entre medias los que ya estaban, que ahora siguen, que no se han ido o tal vez si, Málaga cada día más cerca  y lo que antes estaba al lado cada día más lejos. El de la sonrisa deslumbrante que sigue estando a pesar de todo. Las nuevas incorporaciones que siempre hacen sonreír. Mi boticaria favorita, que hace que todas las mañanas sean más llevaderas y que me anima a seguir siempre que creo que no puedo.

Y el remate final llega en forma de cena, de primera cena. De volver a empezar, porque el día de volver a empezar tenía que llegar y ha llegado con quien tenía que llegar, eso está claro 

Vivimos rodeados de miedo, a lo diferente, a lo ajeno; miedo al que sin nada viene de lejos; miedo al amor entre dos almas de un mismo sexo; miedo a estar solo, miedo a ser viejos y, entre tanto y tanto miedo, vivimos porque respiramos pero nuestro corazón esta muerto

He aprendido de la vida y de la muerte. He aprendido que la muerte, a veces, da vida y que siempre, siempre te la quita. Cuando alguien muere el mundo en el que vivimos se paraliza. De pronto suena el teléfono y no hace falta más que un “Ya”, tras él ya sabes todo lo que viene, al menos las siguientes 24 horas; más adelante Dios dirá que pasará. Papeleos, tanatorio, gente, gente de todos lados, gente que hace años que ni ves, todos quieren estar en el último adiós, se suceden las visitas, los abrazos, los “te acompaño en el sentimiento”, llegan los recuerdos, las alabanzas, los “reproches”, los “y si…¿?”. Todo se sucede a un ritmo vertiginoso y el cansancio empieza a acumularse. Se agradecen las visitas pero es agotador, hasta límites insospechados. Cuando te das cuenta el primer día ha terminado y vuelves a casa. No tienes tiempo para pensar en nada, solo te metes a dormir y pones el despertador. Pesadillas, como siempre y de nuevo en pie. Hora de decir adiós, por última vez. Te das cuenta de hasta que punto la muerte es un negocio. Termina, dices adiós a todos y de nuevo en el coche miras por la ventana sin ver, sin observar. Entonces empiezas a pensar en que todo ha terminado y que ahora todo el mundo, tu mundo, que por unas horas se había paralizado vuelve a su ritmo frenético, a las mil cosas por hacer, las clases y el examen del sábado. Todo ello no se para ante la muerte de nadie.